Lo complejo de los complejos

Uno es calvo, el otro gordo, el otro es un fideo, la otra tiene un culo enorme, o las tetas pequeñas o demasiado grandes, el de más allá, tiene los dientes desiguales....Hasta ahí, todo bien, son datos objetivos, si eres calvo, eres calvo. Pero, ¿dónde termina lo objetivo y comienza ese montón de matices totalmente  subjetivos que nos hacen agachar la cabeza y pedir que nadie nos mire o haga cualquier insinuación carente de mala intención, que aun así, nos hunda en la miseria?

Un complejo es algo propio, ajeno al resto del mundo, un reflejo de nuestra inseguridad, una equivocada certeza de que los demás nos miran y piensan "¿Cómo puede ir ese así por el mundo? Es algo que incluso en muchas ocasiones nos lleva a criticar al que no sufre por la misma característica de la forma en que lo hacemos nosotros, al que teniendo los brazos aún más delgados que los nuestros se pone una camiseta ajustada o a la que teniendo las piernas más gruesas que las nuestras, aún así, se calza una minifalda. Y es que lo que no somos capaces de ver es que ese chico tendrá los brazos más menudos que los nuestros, pero sin duda tiene algo mucho más grande que nosotros, la seguridad en si mismo, se quiere y se acepta, sabiendo que no es perfecto, pero tampoco aspirando a serlo. Simplemente mostrándose a los demás tal y como es, sin bajar la mirada por nada.
Debemos darnos cuenta de que todo este complejo mundo del complejo, es nuestro, interno. Un temor generado por nuestra subjetiva, crítica y en ocasiones cruel visión de nosotros mismos. Que nos niega que eso además de no gustarnos a nosotros, le pueda gustar a los demás. ¿Por qué no le van a gustar a alguien mis descolocados dientes o sus caderas anchas? ¿Por qué no le pueden encantar si nos lo dice una y mil veces? Sería tan sencillo como vernos con los ojos de los demás y creerles cuando nos hablan de ello, pero no, es más fácil machacarnos, ser benévolo con los demás y cruel con nosotros mismos sin el más mínimo pudor.
No le podemos gustar a todo el mundo ¿Y qué? Al igual que hay personas a las que les gustarán nuestras pecas, a otras les pareceran horribles, no tiene mayor importancia. Y puede que a tí no te gusten tus pecas, no pasa nada, pero no dejes que eso te condicione, que como lamentablemente en muchas ocasiones, un mal comentario valga lo que cien buenos, eso no es la realidad, es tu mente, que busca reafirmar sus temores.
Que nadie diga que "que ojos más bonitos tienes", no significa que piense "joder, vaya ojos de sapo, apártalo de mi vista"
Si bien no he querido entrar en los defectos "no físicos" por su mayor carga de subjetividad, valga de la misma forma esta reflexión.
En conclusión y en mi humilde opinión, siempre se trata de lo mismo, aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos y entender que no es posible, ni sano, gustar a todo el mundo. Y por supuesto, empezar por querernos a nosotros como un conjunto, con virtudes y defectos, pero como un todo, no magnificando lo que a nuestro retorcido cerebro le convenga y haciendo que tenga valor doble sobre el resto. Una vez que consigamos eso, seremos más felices y esa chica de risa escandalosa sin complejos, hará que el resto ría a su lado y no de ella, porque eso, se contagia y a veces, convierte un defecto, en una virtud.

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